Casi nunca

Sada, Daniel

Demetrio Sordo es un agrónomo que pasa sus días inmerso en la monotonía de su empleo como administrador y técnico agrícola en un rancho de Oaxaca. Un día, aún más aburrido que de costumbre, decide que el sexo dará sentido a su vida y va al primer burdel que encuentra. Y allí entablará una intensa relación con la morena Mireya, con quien se entiende a la perfección. Poco después, la madre de Demetrio le pide que viaje para asistir a una boda en la población de Sacramento. Lo que la madre no dice y el hijo adivina, es que la señora espera que Demetrio se entienda con alguna señorita ilustre de la comunidad y el entendimiento acabe en boda. Y así sucede: Demetrio queda prendado de Renata y casi de inmediato comienza su compromiso. Pero es entonces cuando todo se complica: el agrónomo quiere mantener ambas relaciones hasta que sea inevitable romper con Mireya. Y la chica del burdel no piensa en rupturas, ni próximas ni lejanas, y ha decidido que Demetrio será su salvador, que la ayudará a salir del burdel y se casará con ella. Casi nunca es posiblemente la más espléndida novela de este gran autor mexicano, uno de los más admirados de la literatura latinoamericana. «Un narrador profundamente cercano a la esencia del hombre» (Álvaro Mutis); «Sada será una revelación para la literatura mundial» (Carlos Fuentes); «Sada renovó la novela mexicana con Porque parece mentira la verdad nunca se sabe» (Juan Villoro); «De mi generación admiro a Daniel Sada, cuyo proyecto de escritura me parece el más arriesgado» (Roberto Bolaño).

Editorial: Anagrama
Colección: Narrativas hispánicas
Categoría: Ficción y poesía
Tema: Narrativa mexicana
Clasificación Dewey: 863M - Literatura México
Clasificación BISAC FIC000000 (Ficción / General)
Clasificación BIC FA (Ficción moderna y contemporánea)
ISBN: 9789688674161
Páginas: 382
Año: 0
Formato / Peso: 14 x 22 x 2.1 (cm) / 460 (gramos)
Precio: $145.00 MX / ND
Derechos de venta para: México
Etiquetas: Casi nunca; sentido de vida; prostitución; amor; burdel; Daniel Sada
Casi nunca