Novela negra, género a la alza en tiempos de crisis

EL UNIVERSAL/CULTURA

Agosto 2012

Por Lorena Cantó


Malos que son muy malos, buenos que a veces pueden ser un poco malos y, por lo general, finales en los que se hace justicia. Esos son los mimbres de la novela negra, un género que goza de mejor salud que nunca y en el que los lectores pueden encontrar títulos para todos los gustos.

Aunque el fenómeno Millenium, la trilogía póstuma del escritor sueco Stieg Larsson, dotó de nuevos bríos al género y atrajo todos los focos sobre la novela criminal que llegó del frío, lo cierto es que los países nórdicos ya eran, desde hace décadas, un vivero de este género, en el que el matrimonio formado por Maj Sjöwall y Per Wahlöö sentó las bases con el detective Martin Beck.

Tras Sjöwall y Wahloo llegaron, entre otros, Henning Mankell, Asa Larsson, la polifacéticaCamilla Läckberg, Mari Jungsted, Jo Nesbo, Arnaldur Indridason, Anne Holt o Johan Theorin, cuyas novelas siguen destilando la denuncia social que caracterizó a sus antecesores, y que por lo general suelen sucederse en forma de sagas que cuentan con legiones de seguidores.

Junto con la conciencia social que se entreteje en las tramas criminales de los nórdicos, muchos de los autores siguen apuntando al "largo y oscuro invierno" de sus países como una de las razones que explican la buena salud del género.

Pero a pesar de los nuevos seguidores que para la novela negra se ha cobrado el éxito de los autores escandinavos, siguen siendo venerados y "redescubiertos" los grandes clásicos de la novela detectivesca.

Las editoriales mantienen en sus fondos de catálogo como valores seguros desde Las aventuras de Sherlock Holmes y el resto de las novelas de Conan Doyle protagonizadas por el sabueso británico y su fiel colega el Doctor Watson, hasta Los crímenes de la calle Morgue (1841), de Poe, considerado uno de los primeros relatos policiacos y protagonizado por el célebre Auguste Dupin.

En Dupin se inspiraron tanto Conan Doyle para su Sherlock como la gran dama del crimen, Agatha Christie, para dar vida a su personaje más célebre, Hercules Poirot.
Más cercanos en el tiempo pero clásicos por derecho propio son también ya otros detectives, los que protagonizan el llamado hard boiled estadounidense y en cuya estela han surgido en la última década nuevos autores que han resucitado la figura del detective políticamente incorrecto, bebedor, solitario, cínico y antihéroe que "inventó" Dashiell Hammet en El halcón maltés, Sam Spade, y al que siguieron el Philip Marlowe de Raymond Chandler o el Lew Archer de Ross McDonald.

 

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