CHICAS KALÁSHNIKOV Y OTRAS CRÓNICAS

 

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CHICAS KALASHNIKOV Y OTRAS CRÓNICAS

Alejandro Almazán

 

En un país donde ser periodista es un oficio de altísimo riesgo, Alejandro Almazán ha logrado construirse una sobresaliente carrera que lo ha llevado, como un todoterreno, a los sitios más violentos e inseguros de la geografía mexicana: escenarios en los que transcurren sus extraordianrias crónicas e investigaciones periodísticas.

"Creo que a víctimas y victimarios deberíamos escucharlos por igual; a unos para exigir justicia, para no dejarlos en la fosa común de la desmemoria, y a los otros para saber qué ronda por su cabeza y si es verdad que tienen alma." Dice Almazán en la introducción deChicas Kaláshnikov y otras crónicas, en donde se presentan 14 de los trabajos que el periodista ha publicado a lo largo de su carrera en diarios y revistas nacionales.

Por esas páginas transitan mujeres sicarias en los estados del norte, asesinos a sueldo con poca suerte y menor futuro, alcaldes y procuradores de mano dura y mecha corta. Una interesante y escalofriante investigación sobre el origen y final criminal de dos fusiles de asalto: un AK-47 y un AR-15.

La habilidad que tiene Almazán para intimar con personajes con los que la mayoría de la gente no quisiera cruzarse, le da a sus entrevistas la fuerza necesaria para dejar al lector estupefacto con las confesiones que logra obtener de sus entrevistados: " Y te decía: yo empecé a los veinte años. Al principio trapiaba, limpiaba vómito y sangre. Luego fui mandadera y de ahí pasé a cóndor [el que ubica a los contras]. Después fui lince [el que levanta y tortura] y de ahí me pusieron a sicariar. Así estuvo el ro­llo. Desde entonces me puse a matar." Le cuenta una de las chicas Kaláshnikov.

A través de sus crónicas, Alejandro Almazán retrata la realidad social sin guardar las apariencias y le quita al lector la venda de los ojos respecto al tema de la brutal violencia que se vive en el norte del país.

Como periodista, Alejandro Almazán es un pitbull, uno de raza pura, y sus crónicas, son ya una referencia del tipo de periodismo riguroso que se hace en México; y son, sin duda, evidencias de primera línea sobre los convulsos tiempos que se han vivido en el país desde hace más años de los que quisiéramos contar.